Lo de mandar tu currículum sin más ya no funciona. Si no está adaptado, no lo va a leer nadie. Ni el de recursos humanos, ni el jefe de equipo, ni la persona que te podría estar entrevistando ahora mismo. Nada. Porque antes de llegar a alguien, tiene que pasar un filtro automático: el ATS.
Y si no sabes lo que es, no te preocupes. Te lo explico rápido: los ATS son programas que usan muchas empresas para leer tu currículum antes que nadie. No entienden de diseño bonito ni de frases inspiradoras. Buscan palabras clave, formatos que entiendan y datos ordenados. Si no cumples, te quedas fuera.

Así que si estás buscando trabajo, esto te interesa mucho.
¿Qué es un ATS y por qué debería preocuparte?
Un ATS (Applicant Tracking System, por si te lo preguntan) es como un robot que decide si tu currículum vale o no para seguir en el proceso de selección. Y no es ciencia ficción, es 2025. Empresas grandes, medianas y hasta pequeñas lo usan. ¿El motivo? Ahorro de tiempo.
Reciben cientos de solicitudes. El ATS hace de filtro: busca coincidencias entre lo que tú has escrito y lo que el empleador quiere encontrar. Y si no las encuentra… adiós.
La parte buena es que puedes hacer algo para evitarlo. No es magia. Es estrategia.
Cómo hacer que tu currículum pase el filtro (sin que parezca un robot el que lo ha escrito)
Aquí viene lo importante. Si quieres que tu currículum tenga alguna oportunidad, tienes que seguir algunas reglas. No muchas, pero importantes:
- Formato limpio y sin florituras. Usa Arial o Calibri. No pongas columnas, ni gráficos, ni dibujitos. Los ATS se pierden con eso. Piensa que lo va a leer un robot.
- Palabras clave sí o sí. Coge la oferta de empleo y subráyala como si estuvieras estudiando. Todo lo que repiten o destacan, lo metes tú también (si lo tienes, claro). Si piden “gestión de proyectos”, no pongas “lideré tareas”. Pon “gestión de proyectos”.
- Nada de encabezados raros. Usa títulos claros: “Experiencia laboral”, “Formación académica”, “Habilidades”. No pongas cosas como “Lo que he hecho” o “Mi camino profesional”, porque el ATS no entiende poesía.
- No lo mandes en PDF si no estás seguro. Aunque suene raro, hay ATS que no leen bien los PDF. Mejor Word (.docx) si no te indican otra cosa.
- Ojo con los acrónimos. Si dices que manejas ERP, pon también “Enterprise Resource Planning” en algún sitio. Puede parecer una tontería, pero no lo es.
- No pongas nada importante en el encabezado del documento. Nada de contactos en la parte superior del Word como si fuera una cabecera bonita. Ponlo todo en el cuerpo normal del texto.
- Evita cosas que no aportan. Si tienes una experiencia de hace 15 años que no tiene nada que ver con lo que buscas ahora, elimínala. Menos es más, siempre que lo que quede sea potente.
- Cuidado con los errores tontos. Una tilde mal puesta, una palabra repetida o una frase sin sentido pueden hacer que el robot te pase por alto.
Y si te quieres asegurar, usa herramientas online para probar cómo se ve tu currículum frente a un ATS. Hay varias gratuitas que te dan pistas. No hacen milagros, pero ayudan.
¿Y después qué?
Recuerda esto: tu currículum tiene que pasar dos filtros. Primero el robot, luego la persona. Así que una vez hayas convencido al sistema, asegúrate de que también es fácil de leer y atractivo para quien lo reciba. Que tu experiencia destaque, que sea claro lo que aportas, y que no sea un muro de texto sin alma.
No te líes con lo visual ni con frases de LinkedIn. Habla claro, ordena bien, y enfoca tu perfil a lo que quieren encontrar. Porque si tú no lo haces fácil, otro sí lo hará.
Y sí, puede dar pereza. Pero si haces esto bien, marcará la diferencia entre recibir una llamada o quedarte esperando para siempre.